Venezuela está a las puertas de su tercera reconversión monetaria desde 2008 y en medio del proceso de adecuación, el régimen continúa aplicando un esquema de cuarentena 7+7 que pone a la economía a trabajar con intermitencia. Este es el principal factor que dificulta a los comercios preparar sus sistemas para la nueva redenominación del bolívar, que tendrá seis ceros menos.
Carlos Seijas Meneses // TAL CUAL
El 5 de agosto, el Banco Central anunció finalmente la esperada reconversión monetaria, que entrará en vigencia el próximo 1º de octubre. El ente emisor exige que para esta fecha las empresas deben tener los precios, los salarios, prestaciones sociales, tributos, estados financieros, documentos contables y demás operaciones expresados en la nueva denominación del bolívar.
«El problema que tenemos es que muchas veces para esas cosas es necesario la presencia física, y si seguimos con la interrupción y la intermitencia del esquema 7+7 eso puede hacer más problemático el proceso», sostiene la recién electa presidenta del Consejo Nacional del Comercio y los Servicios (Consecomercio), Tiziana Polesel, con quien conversó TalCual para conocer las opiniones e inquietudes de este sector sobre las más recientes medidas tomadas por el Ejecutivo.
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