Por hambre comerciantes informales incumplen la cuarentena en Venezuela

“No me puedo quedar en casa si en la nevera no tengo nada que comer”, confiesa. Lleva dos años viviendo de la economía informal, pero nunca le había tocado tan duro.

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Mientras el gobierno lleva 32 días anunciando la campaña “Quédate en Casa”, las calles de zonas comerciales y populares de Barquisimeto parecen un hervidero de gente.

La cuarentena social que ha intentado radicalizar el Ejecutivo nacional restringiendo el acceso al combustible, no ha frenado a quienes viven de la economía informal, que corren todos los riesgos de contagio impulsados por el hambre, y además tienen que lidiar con la vigilancia de funcionarios de seguridad que aplican confiscaciones y el cobro de vacuna para permitirles trabajar.

Mariana Colmenárez desde hace un mes duerme poco y come cada vez menos. La angustia la ataca cuando sus tres hijos menores de 10 años le piden comida, porque la arepa sin ningún tipo de relleno que les puede dar cuando llega de trabajar a las seis de la tarde nos los termina de llenar.

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Ella se ha visto obligada a improvisar un tapaboca de tela y salir a caminar desde el barrio San José hasta el centro, recorriendo la avenida 20 y carrera 21 por horas. Su meta es reunir al día 300 mil bolívares que le alcanzan para comprar un kilo de harina y otro de arroz para calmar la necesidad.

“No me puedo quedar en casa si en la nevera no tengo nada que comer”, confiesa. Lleva dos años viviendo de la economía informal, pero nunca le había tocado tan duro. Antes lograba reunir el equivalente a 50 dólares semanales, ahora a la gente le cuesta pagar 15 mil bolívares por un vasito de café en un escenario donde el efectivo es una de las tantas cosas que escasean.

Por Ana Uzcátegui | LA PRENSA de Lara

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