ESPECIAL: La lucha por el oro al sur de Bolívar

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Pableysa Ostos- El Universal 27-05-2018
Ciudad Guayana.- Funcionarios de la Policía del Estado Bolívar (PEB) advierten que es peligroso ingresar a la zona. «Ni el Cuerpo de Investigaciones, Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) se mete, menos nosotros. Si ingresan es bajo su responsabilidad», sumaron.
Admitieron que desde hace varias semanas han ocurrido enfrentamientos en los yacimientos de oro. El motivo: la lucha por el territorio. Pero la situación no es nueva, y la han denunciado en reiteradas oportunidades los afectados. Se mantiene la zozobra, las armas y las muertes en los más de 200 yacimientos de oro que hay al sur del estado Bolívar.
A pesar de las advertencias, el equipo reporteril de El Universal se trasladó hasta la mina 4 Esquinas, a menos de 200 metros de Minerven, en El Callao. Pocos se atreven hablar. Hay temor porque saben que romper ese silencio es peligroso. El movimiento es constante, entra y sale gente. Muchos llevan consigo radios colgados en el cuello, oyendo trap o reggaetón.
Son distintos −físicamente−, de partes diferentes y hasta con historias distintas, pero con algo en común: el oro. El pago de la grama está en efectivo en 8 millones de bolívares, mientras que por transferencia es de 35 millones, un negocio lucrativo y rentable para muchos, pero lleno de riesgos.
«Terminas dejando todo. Tú casa, tú comodidad, para venirte a dormir en un colchón o hamaca. Pero el dinero está acá, así que no queda de otra», comenta una mujer que tiene más de un año laborando en dicha mina, y por medidas de seguridad prefirió no decir su nombre. Ella no está sola, la acompañan otros miembros de su familia.
El sitio en el que duerme no es distinto al del resto, campamentos improvisados, elaborados con troncos, lonas negras o láminas de zinc, el piso de tierra… algunos optan por emplear carpas, mientras que otros usan colchones o hamacas. Prácticamente duermen en la intemperie, rodeados de árboles, sujetos armados y oro.
Temor a romper el silencio 
«Acá no se puede estar hablando más de la cuenta, porque eso es un problema para uno. Te matan, te entierran y nadie puede hacer nada. Hace días hubo una balacera fea. Uno tiene temor, pero acá es que esta el sustento», sumó la mujer.
Esa balacera a la que hacía referencia ocurrió el pasado viernes 18 de mayo, en la mina Janza a pocos metros de la 4 Esquinas. Según fuentes policiales, las víctimas iban entrando al sector minero cuando fueron emboscados por una banda contraria, en disputa por el yacimiento. En el sitio quedó el líder del grupo delictivo que operaba en la zona, mientras que los otros cuatro fueron llevados hasta el Hospital Juan Germán Roscio donde ingresaron sin signos vitales.
Tras el suceso de la mina El Janza las operaciones en la 4 Esquinas estuvieron paralizadas al menos por cinco días. «No nos dieron explicaciones, pero creemos que por seguridad y a la vez temor de que les fueran a tumbar el carro», comentó uno de los mineros de la convulsionada zona.
Grupos irregulares
Durante su cierre de campaña en el estado Bolívar, Nicolás Maduro, enfatizó en una rueda de prensa -el 16 de mayo- sobre una estrategia para erradicar las mafias a fin de devolver la paz al estado, mientras decía eso, en Guasipati, municipio Roscio había un enfrentamiento entre grupos armados el cual dejó seis personas fallecidas y 13 heridos.
Desde hace unas semanas mineros han estado denunciando la presencia del exintegrantes del Ejército de Liberación Nacional (ELN), en los yacimientos de oro del estado ubicado al sur del país. Maduro especificó durante la rueda de prensa que «estamos activando acciones, requerimientos especiales en logística, para entrar con mayor fuerza y la vamos a combatir con mayor fuerza y profundidad y en mediano plazo regularizar el proceso de producción en las minas de Bolívar».
Asimismo hizo referencia a que está consciente de que las mafias provienen de Colombia y otros lugares o campos mineros. La denuncia sobre la presencia de grupos armados irregulares al sur del país se han intensificado en el municipio Roscio-Guasipati- y en Sifontes-Tumeremo-.
Una fuente le explicó al equipo reporteril de El Universal que ya hay zonas en las cuales estos sujetos mantienen sus puntos de control. «Se les puede ver en la entrada del sector Hoja de Lata, Tumeremo, en Anacoco, y San Martín de Turumbán. Usan pantalón de camuflaje, botas y camisa negra. No solo hay sujetos con acento colombiano, también indígenas, ya están reclutando personas», detalla.
Complicidad 
Por su parte una fuente militar señaló que cada sector minero tiene su particularidad. «El antiguo gobierno tenía intereses vinculados a esas zonas. Los grupos decidieron mover a personas de nacionalidad colombiana, disidentes de la guerrilla para que fueran adiestrados. Se establecieron mayormente entre Tumeremo y San Martín de Turumbán por la salida hacía el río Cuyuni».
Hay zonas en las que no hay presencia de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) o del Ejército, como por ejemplo desde el punto de control de Casablanca hasta Hoja de Lata. Son estos espacios los que habrían sido tomados por esos grupos de origen colombiano.
El militar hace referencia a que el paso por el río se ha vuelto el principal canal de contrabando, no solo del oro sino también de armas, «presuntamente sería un hombre de nacionalidad libanesa el que estaría operando con parte de estos grupos armados, trasladando diamantes hasta la zona de Guyana, a cambio paga-trayendo-con armas».
Por ejemplo, un M16 o R15 tiene un valor de 5 mil dólares, mientras que el oro es comercializado en el extranjero en 42 mil dólares. También señaló que «hay muchas cifras negras que no llegan a la ciudad. Los casos se quedan dentro de las minas».
Pero para nadie es un secreto la complicidad de esas bandas armadas con los funcionarios, una muestra de ello es un procedimiento que fue realizado por los castrenses en el municipio Roscio hace unos meses. En el mismo fue herido un delincuente e incautaron unas armas largas, presuntamente el líder negativo −un sujeto apodado el Gordo− de esa zona llamó e hizo referencia a qué había un acuerdo entre la GNB y ellos, «pero se trataba del funcionario que había estado antes, a cargo de esa base, el cual termino siendo destituido y hasta fue detenido».
También ha nacido la figura de las «avispas negras», son grupos conformados por indígenas que han sido armados. Permanecen en la zona de Ikabarú en el municipio fronterizo Gran Sabana, del estado Bolívar, donde ya han establecido su sistema y puntos de control. Bandas operativas Al menos seis bandas conocidas mantienen el control de operaciones ilegales en esa región del país, según datos suministrados por las autoridades policiales.
Bandas que operan al sur 
El Callao es controlado por los pranes conocidos como Toto, Marcopolo y el Ruqui. Mientras que el sector El Perú era controlado por Anderson Pereira −fallecido en enfrentamiento−, el Morocho es el pran del sector Nacupay; y de El Paraíso se desconoce quién en su líder. En Guasipati, el líder es Phanol Vladimir Clemente Ojeda, alias Capitán; y presuntamente un hombre apodado el Morocho es quien lo representa en El Callao.
En Tumeremo, tras la muerte de Jamilton Andrés Ulloa Suárez, alias el Topo, el control lo han mantenido dos sujetos apodados el Gordo −del barrio La Caratica− y Armandito. En Las Claritas el poder delictual lo lidera alias Juancho; y en El Dorado, Fabio Enrique González Isaza, alias el Negro Fabio.
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