Las grandes instituciones que Venezuela ha creado o son obras que nacen por la voluntad de un hombre, como el Sistema de Orquestas Juveniles, o son empresas privadas. Y pocas empresas como Polar. Polar ha logrado construir una vastísima red de distribuidores, tanto para sus productos alimenticios como para la cerveza que son la envidia de cualquier ejército moderno, tanto por la dedicación de sus trabajadores, por la lealtad de los consumidores con sus productos y por su vocación de servicio. Polar es hoy un símbolo viviente de una Venezuela que puja por superar los demonios de un país que se cree incapaz de progresar. La identificación del venezolano con Polar es por el espíritu de superación que encarna.