El proyecto Carabobo de Venezuela brindará a las petroleras involucradas la oportunidad de acceder a ingentes reservas de crudo pesado, pero también supondrá años de espera antes de ver salir el primer barril y no pocas dificultades técnicas, financieras y políticas. La primera licitación en Venezuela en una década atrajo el interés de grandes petroleras, pese al alto riesgo político que enfrentan las inversiones en el país socio de la OPEP, luego de que el presidente Hugo Chávez nacionalizara amplios sectores de la economía, incluyendo multimillonarios proyectos de crudo.
El Gobierno confía en la Faja del Orinoco -donde yace una de las mayores reservas mundiales de hidrocarburos- para reanimar su estancada producción petrolera. Para eso, ofertó participaciones minoritarias en tres proyectos de Carabobo con capacidad de hasta 400.000 barriles por día (bpd) cada uno. El escaso riesgo exploratorio, la recuperación sostenida de los alicaídos precios energéticos y la posibilidad de anotarse miles de millones de barriles de crudo a sus reservas en libros fueron poderosos motivos para que 19 petroleras nacionales e internacionales se inscribieran en la oferta. "El riesgo político se tiene en cuenta. Pero la política cambia, la riqueza petrolera de Venezuela no", resumió Roger Tissot, consultor de Gas Energy Latin America, informó Reuters.
Sin embargo, las condiciones impuestas por la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) fueron consideradas excesivas por muchos de los interesados, en un proyecto que demandará una inversión estimada en 20.000 millones de dólares a ser aportada casi exclusivamente por los socios privados, dijo el despacho informativo.