RECORD La hiperinflación venezolana es la decimoséptima más severa en la historia

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Recientemente varios analistas coincidieron en que la economía nacional había arribado a 20 meses en hiperinflación.

El retroceso registrado el pasado mes de febrero, no constituye un hecho sólido para asegurar que hemos dejado atrás la hiperinflación. En primer lugar porque la variación de precios al consumidor cae en el pasado mes como consecuencia de la abrupta caída de la demanda de bienes y servicios. Es decir, la poca capacidad de compra del salario del venezolano, le hizo retirarse del mercado porque era más difícil alcanzar los productos básicos.

La Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional registró  que la inflación en febrero se ubicó en 53% mientras que Ecoanalítica dio a conocer un crecimiento de los precios de 60%.

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Los analistas no estiman que este comportamiento se mantenga en el mes de marzo pues especialmente luego del apagón los bienes han sido más escasos por lo que se proyecta un aumento de precios para el cierre. Sin embargo,ya cerca de concluir el tercer mes del año, se puede indicar que el comportamiento ha sido mixto en este periodo de 30 días por concluir, así que existe expectativa por conocer el resultado de las mediciones no oficiales.  Recordemos que el Banco Central de Venezuela (BCV) sigue sin publicar las cifras relativas al Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC).

En informe semanal realizado por Ecoanalítica para la tercera semana del mes de febrero de 2019 destaca los siguiente:

Hasta ahora, la hiperinflación venezolana es la decimoséptima más severa en la historia en términos de tasa máxima mensual y la décimo-novena más larga. ¿Qué tan grave puede ser esto? En términos de duración y magnitud, hay tela para cortar. Así, conviene compararnos con casos históricos que compartan similitudes con nuestra posición actual. Particularmente, en retrospectiva, 2018 podría ser catalogado como parte de nuestra megainflación bajo la nomenclatura latinoamericana. 2019 es otra historia.La dolarización parcial y espontánea de la economía desde finales de 2018 es reminiscente de Zimbabue en 2009 y la negación a ajustar estructuralmente el fisco para poder reducir el señoreaje sin necesidad de reducir los salarios públicos brinda recuerdos de Alemania en 1923 y de Hungría en 1946″.

Para ese momento del segundo mes del año en curso,la firma consultora concluía en su informe que:

“Sin un ajuste fiscal estructural y sin políticas públicas que generen suficiente confianza como para aumentar la demanda de saldos monetarios reales en bolívares, Venezuela se encuentra ad portas de su explosión hiperinflacionaria y el régimen no tiene más balas en la recámara. No hay más crédito que eliminar ni salarios para reprimir“.

 

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