Es aberrante pretender igualar a todos al salario mínimo

Todos los trabajos son dignos pero no todos pueden ser igualmente remunerados

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Desde inicios de este gobierno se observó un rechazo a la meritocracia, un desprecio por aquel que tenía mejor preparación o nivel cultural. La revolución impuso sus propios “valores” o “antivalores” como son la fidelidad a la línea del partido o del jefe de turno sobre la formación profesional.

Y bajo estos parámetros que se dieron en el terreno de la administración pública el despido de trabajadores de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) ha sido la máxima expresión del desdén en contra de los están realmente calificados, reseña un artículo publicado en Venepress.com.

Y con réplicas de menor dimensión pero que igual han afectado la eficiencia en las labores públicas llegamos al 2018. Actualmente en el país se impone una tabla rasa diseñada por el gobierno del Presidente Maduro, situación de la que no escapa el sector privado.

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“No habrá escalas, todos ganaremos igual, después cuando se estabilicen las cosas pensaremos, no sabemos qué pasará luego de los tres meses de auxilio que el Estado ha ofrecido para el sector” así informan en compañías privadas que no saben cuál será su destino, pero que reclaman de los trabajadores total sumisión.

A pesar de la publicación de la escala del sector público, algunas instituciones tienen su propio régimen y les han dicho que todos cobrarán igual y no hay derecho a “pataleo” como se dice en criollo.

Analistas de Recursos Humanos saben que la inequidad interna es una de las peores situaciones que pueden ocurrir dentro de una organización. En el mundo en general y en Venezuela hasta ahora ha sido válido aspirar, superarse, formarse para obtener mejoras que te permitan disfrutar de una mayor calidad de vida. Entonces de qué vale todo lo que he trabajado, me he formado, la responsabilidad que tengo si ganaré lo mismo que el conductor de la empresa, por tan solo citar un ejemplo y sin querer subestimar a ningún oficio.

Todos los trabajos son dignos pero no todos los trabajos tienen la misma responsabilidad, exigencia e importancia por lo que no deben ser pagados igual.

Es una aberración imponer una camisa de fuerza en este sentido. “A los trabajadores no les alcanza el dinero ni todos los empresarios tienen la capacidad para pagar lo que se merecen” dijo un diputado a la Asamblea Nacional; pero las formas de tratar al personal son muy importantes en este momento, usted no está gerenciando muebles, está tratando con personas en condiciones difíciles.

En un país la ley del trabajo es la segunda más importante luego de la Constitución y eso debe respetarse en el sector público y privado.

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