¿Es posible un mejor salario en Venezuela?

Hay espacio para realizar ajustes en la remuneración de los trabajadores del sector privado a pesar de las dificultades

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Aunque suene antipático para algunos empresarios, es bueno recordar que si bien es cierto que la rentabilidad de las empresas ha caído dramáticamente, también es cierto que hay formas de hacerle la vida menos complicada a los trabajadores que siguen siendo fieles a las compañías y más en aquellas que gozan de un nombre reconocido o que representan marcas que siguen siendo fuertes en el país.

¿Es posible hacer un sacrificio mayor? Siempre me he preguntado, pero la mayoría de las respuestas obtenidas han sido negativas por parte de voceros gremiales e institucionales; sin embargo, hace unos días las declaraciones del economista y Director de Ecoanalítica, Alejandro Grisanti, prendieron otra vez mis alarmas sobre el tema, inquietudes que había puesto en el congelador gracias a la insistente de negativa de aquellos a los que me había atrevido a preguntar tal “disparate” según ellos,según reseña un artículo publicado en portal Venepress.com.

Pues Grisanti, quien goza de una trayectoria muy respetada y ejerce a diario la asesoría de empresas en el medio de esta convulsionada economía, dijo en el programa de televisión de Pedro Penzini, que había espacio para que la empresa privada hiciera ajustes en materia del salario mínimo. El economista prometió un artículo con cifras que respaldan su apreciación, pero mientras tanto yo me apalanco en su criterio para decir que si es posible usar la creatividad y hacerle un “cariñito” al trabajador en forma de bono, actividad especial, intercambio, descuento para comida o medicinas por solo citar un ejemplo.

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Y realmente hay que decir que empresas de todas las dimensiones están realizando esfuerzos, pero la motivación aún no llega al colectivo empresarial en general. Particularmente creo que una de las lecciones de esta época es el valorar el recurso humano y saber cómo seguir obteniendo lo mejor de la gente a pesar de las serias dificultades que atravesamos en el país.

De las empresas indolentes no quedará ni el recuerdo de eso estoy segura, porque ahora más que nunca necesita afianzarse el sentido de pertenencia y hasta de unión de los trabajadores con la organización.

Muchas corporaciones exigen a los trabajadores sacrificios que ya rayan en lo inhumano, reclaman una fidelidad no acorde con lo que ellas mismas están dispuestas a dar. No hay empatía, no hay solidaridad y así no funcionarán las cosas así sea en su mínima expresión.

Espero por los razonamientos numéricos de Grisanti   pero estoy segura que es posible lograr ese espacio para echar una mano al trabajador.

 

 

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