Con lealtad no andan los carros, Sr Presidente

Luego de la alianza con el gobierno los transportistas se ven del lado de los usuarios

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Para el chavismo siempre fue un punto de honor la lealtad. La lealtad por encima de la meritocracia, caso trabajadores petroleros, la lealtad sobre la eficiencia, caso empleados públicos en general.

De esta manera se fueron llenando de incompetentes los diversos niveles de la administración pública, pues se privilegió al que aplaude como foca, al que no razona solo sigue órdenes y al que no disiente, sobre el que es capaz para llevar a cabo las tareas que requiere la nación aunque piense diferente.

Ante el megacolapso del sistema de transporte en el país, el presidente de la República, pide lealtad a sus colegas transportistas, quienes por cierto apoyaron al chavismo por muchos años hasta que la realidad económica rompió la alianza.

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Es importante recordar que el sector transporte jamás o muy pocas veces se sumó a protestas en los últimos años, pues sus dirigentes siempre de alguna manera conseguían beneficios, préstamos para unidades y dinero. La relación con el gobierno fue altamente utilitaria y se mantuvieron de espaldas a lo que pasaba en el país. Esa es la verdad. Amenazaban con algún paro o alguna protesta y allí mismo los callaban con dinero.

La magia se rompió cuando las unidades se les cayeron encima y se quedaron engrosando el parque de chatarra nacional, cuando ya no hay que darles o muy poco. Hasta allí duró la lealtad.

El gremio comenzó a rebelarse progresivamente y aún hoy muchos temen expresar sus opiniones al gobierno por la calle del medio como se dice coloquialmente.

Con lealtad no se compran los repuestos ni nuevas unidades, con lealtad no se va al mercado, con lealtad no se vive en hiperinflación.

Entonces llegamos a la realidad de las perreras que hasta la fecha ya han causado 26 muertes por ser unidades que sirven de improvisados transportes de pasajeros que no cumplen con las reglas mínimas de seguridad. Ésta había sido la principal solución presentada por el gobierno hasta que durante la semana se lanzaron los sistemas TransMiranda y TransDrácula, que no son más que un pequeño grupo de autobuses que servirán para aliviar un poco el déficit de transporte en algunas zonas de dos estados del país.

Para el resto se pide lealtad y mecánicos buenos que se encarguen de los cementerios de unidades desmanteladas en Vargas y en Caracas por ejemplo. Se requieren insumos y piezas, esto no es cuestión de hacer milagros o de implorar una fe a ciegas por parte de los transportistas que hoy se ven del lado de los pasajeros ya que el gobierno les quedó tan lejos  que no hay posibilidad de identificación ni  siquiera con el presidente, su colega chofer.

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