¿Realmente los grupos de poder renunciaron al CAMBIO DORADO?

“Por ahora” el tipo de cambio que patrocinó cuantiosas fortunas en el país de Bs. 10 por dólar dejó de existir.

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Bajo el mejor estilo revolucionario “a la sombra” “a la calladita” “sin avisar” en el marco del convenio cambiario No. 39, el gobierno  dejó deslizar la derogación del  tipo de cambio protegido que establecía la paridad cambiaria en Bs. 10 por dólar.  Un gobierno que ante cualquier anuncio oficial  hace un “show mediático” no se tomó ni medio segundo para poner fin públicamente al mejor negocio de los últimos años. Justamente la palabra “enchufados” tantas veces usadas en la actualidad tuvo su origen en la posibilidad de hacer negocios a esa tasa dorada, que literalmente era una protección para muchos que se hicieron millonarios al recibir divisas a Bs. 10 y voltearse para venderla exponencialmente a un valor muy superior en el mercado negro. Pero el fin por ahora “momentáneo” del Dipro (porque no sabemos si se anunciará otra tasa protegida) tampoco fue comprendido en lo amplio de su expresión en la economía nacional. Quizás la incredulidad ante la medida no ha permitido analizarla en todas sus posibles consecuencias, tanto positivas como negativas.

En un primer lugar se habló de incremento de la inflación pues el 70% de las importaciones se realizaban a este tipo de cambio; sin embargo, economistas señalan que es tan poco lo que se estaban importando últimamente que el impacto no será de gran trascendencia, pues además ya estamos sobre el espiral hiperinflacionario.

Otro efecto es el contable y en este punto hay que detenerse. Comprenderlo no es del todo fácil, pero algunas consecuencias saltan a la vista preliminarmente. Para el sistema financiero la derogación del Dipro constituye una ayudaíta, pues ahora van a poder cotizar lo bonos en su haber a razón de la tasa Dicom, lo cual les genera un alivio. Puntualmente una fuente financiera  señaló “le permite hacer una especie de revalorización de activos pues hasta ahora estaban tasados a  Bs. 10 por dólar, se trata de los bonos del Estado que estén en posesión de la banca”.

Para las empresas que trabajan con Petróleos de Venezuela, por ejemplo las compañías de la República Popular China, significa una pérdida importante porque las deudas que expresaban a Bs. 10 por dólar ahora pasan a la tasa Dicom, incrementándose significativamente.

Ecoanalítica presentó hace pocas horas un informe  que contempla los efectos contables de la medida, del cual reproduzco textualmente un párrafo:

“Esta nueva base legal elimina el sustento de Dipro como mecanismo preferencial del  sector público. Sin embargo, dado que el convenio deja abiertos varios vacíos legales, nos atrevemos a afirmar que el gobierno puede hacer uso de subterfugios legales para implementar Dipro solo a unas pocas actividades que le permita margen de arbitraje, siendo el tradicional mecanismo de apaciguamiento de los grupos de poder que componen al chavismo. Con la eliminación del Dipro, viene un acelerado proceso de ajuste y es que por este mecanismo se financió el 72,3% de las importaciones totales de la economía en 2017”.

Si se respetaran los esquemas como están planteados coincido con Econalítica en la premisa de que nos pudiéramos estar acercándonos a mecanismo racional pero la realidad caracterizada por la desconfianza en el sistema, pone en duda que el nuevo Dicom pueda satisfacer la demanda de divisas de un mercado sediento. Ya en otra columna no preguntábamos quiénes tendrían los suficientes recursos para apostar  y poner divisas en el Dicom.  Las condiciones anunciadas para la primera subasta no parecen ser las más atractivas, por lo que solo resta esperar a ver como se desenvuelve este nuevo esquema que muchos analistas ya dan por muerto.