Los altos costos ponen en riesgo el plato navideño que es tradición

El precio de la hallaca se ubica actualmente en 70 mil, un monto que este año, calculan, podría cerrar por encima de los 120 mil bolívares.

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 Si la hallaca no es la Navidad, entonces es la tradición que mejor la representa en Venezuela. Se trata, sin mayor parsimonia, de un concepto culinario esmerado y difícil de entender para quienes aterrizan en un país que es el mayor acervo del sincretismo cultural, una nación  cuyos habitantes quedan resumidos en un plato que este año luce desmembrado, sin sus mayores atributos.

 Con una inflación calculada, extraoficialmente, en 1.400%, las hallacas le toman la temperatura a una economía enferma, que obliga a reajustar las recetas puertas adentro y a rebajar el sabor del agasajo que no solo perfuma la cena de Navidad, sino que encarna parte la historia de familias que solían reunirse en torno a la mesa para reencontrarse en medio de las diferencias, según reseña un trabajo de El Universal.

Quienes se han dedicado de lleno a cultivar la tradición, aducen que tienen en contra los precios que fluctúan conforme transcurra el día. En el pueblo de El Hatillo, donde cinco familias se disputan de boca el mérito de guardar el secreto de la hallaca caraqueña, los Coronado, Torres, Purroy, León y Montilla desmenuzan con angustia el drama que amenaza con extinguir el plato que data del siglo XVIII. El año pasado, enfatiza Carlos Ascanio, un cultor de ese municipio, que se ha esmerado por preservar la fórmula de la familia Purroy, una hallaca costaba 5 mil bolívares. Este fin de semana el precio se ubicaba en 70 mil, un monto que este año, calculan, podría cerrar por encima de los 120 mil y que les exige desaprender un oficio que suma más de 50 años de arraigo en su cuadra.

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Carlos, quien suma 38 años en el arte, desliza un término que, a su juicio, calza perfectamente con el afán y el ajetreo de un día de compras: “saltimbanquiar”, deslizarse de puesto en puesto en los mercados de Coche y Quinta Crespo para comparar precios y poder recaudar los ingredientes para el guiso. 140 mil bolívares cuesta el plato navideño compuesto por hallaca, pernil, pan de jamón y ensalada de gallina.

Este año la escasez y los altos costos son la sazón predominante en las pailas. Una aceituna, agrega Laura León, cuesta 1.850 bolívares, un saco de maíz pilado, 480 mil; el kilo de carne ronda los 100 mil, el cerdo supera los 126 mil y el tocino casi llega a los 450 mil.

En la calle 2 de Mayo, en el casco de El Hatillo, nada es estático excepto la demanda: todo se agita. En el mejor de sus años, para el 1 de diciembre la familia León sumaba un encargo total de 2 mil kilos de hojas de plátano. Este viernes el pedido de ese rubro no llegaba a los 200 kilos.

Con 7 hijos, 29 nietos y 12 bisnietos que abrazan la labor de hacer hallacas, Angelina de León, una abuela desmemoriada, de 90 años de edad, se atribuye el inicio de una empresa de manufactura local, cuyo producto no es otra cosa que el sabor de la Navidad caraqueña; una tradición que no solo palpita en la mesa de los hatillanos, sino en los hogares de quienes visitan esa jurisdicción para degustar el acervo que, a decir de los locales, encierra ejemplo y trabajo en familia: una hazaña en tiempo de crisis.

LEA EL TRABAJO COMPLETO EN: http://www.eluniversal.com/noticias/caracas/milagro-hacer-hallacas-familia_

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