“500 dólares cobran por surtir de gasolina a embarcaciones en Amazonas”

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Una frase famosa: Pagas 500 dólares o 15 gramas de oro para que zarpes al Orinoco o morirás en el intento de querer navegar sin pagar soborno, la más preciosa piedra para el que lo practica. Es así como se despacha combustible en la estación de gasolina de Puerto Venado, a 60 kilómetros al sur de Puerto Ayacucho, donde efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana, agentes del Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (Seniat) y la directiva regional de Pdvsa cobran sobornos a plena luz del día y delante de cualquier autoridad. Saben que eso es ilegal, pero no aceptan un “no”, según reseñó el portal regional Waka Noticias

Se rotan el día de cobro y no importa quién ha quedado a cargo del negocio, ni con quién pueda hablar, ni que cualquiera se moleste. Solo interesa su pago en dólares. Ninguno se preocupa por lo que puedan suponer o decir el resto de las autoridades. Para eso hay detrás amigos muy poderosos, incluyendo a miembros de organismos anticorrupción.

Antes de esta drástica medida ilegal, el despacho costaba entre 15 y 10 millones de bolívares, sin sumar los 500 mil bolívares que se pagan por diligencia de documentación, más el pago de peaje a uniformados de la Armada, que patrullan día y noche el río Orinoco, y la comisión que cobran los efectivos de la GNB, apostados en los puestos de control, en las riberas del cauce, cuyo monto supera también, los 20 millones de bolívares.

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Redondeando, un empresario minero o colombiano, para transportar combustible por el río Orinoco, desde Puerto Venado hacia arriba, debe disponer de unos 50 millones de bolívares, que está obligado a pagar, dependiendo de la cantidad de tambores. Ellos siempre lo harán, paguen lo que tenga que pagar. La gasolina en Colombia y las minas, tiene un costo próximo a cinco mil bolívares por litro, “y cada quien quiere lo suyo” reveló el empresario que suministró la información. “Pero algunos se pasan. Quieren la mitad del costo de la venta”, dijo.

Hay también quienes necesitan el combustible y no pueden pagar esas astronómicas cantidades, por ser sus economías muy inferiores con respecto a las ganancias que generan la actividad minera y el narcotráfico. Entre estos, se encuentran las comunidades indígenas, que necesitan combustible para pesca y caza, y para trasladar enfermos y comuneros a sus diligencias en Puerto Ayacucho. No pueden pagar esas millonarias sumas. Sin embargo, tienen que rebuscar dinero donde no tienen, porque los efectivos de la GNB, Pdvsa y el Seniat no tienen misericordia. Hay que pagarles o ninguno navega.

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