Las palabras de Cisneros

 El artículo del empresario en el diario El País

gustavo cisneros

Gustavo Cisneros publicó un artículo de opinión en el diario El País  de España bajo el título “Tolerancia y diálogo sincero, las vías de la reconstrucción en Venezuela”.

Cisneros participó en una reunión especial con el expresidente estadounidense Jimmy Carter y el fallecido mandatario venezolano Hugo Chávez en el año 2004, en medio de una alta conflictividad en el país. Ahora pide la intermediación del Vaticano para garantizar un diálogo efectivo de paz en Venezuela.

“Se puede discrepar con el modelo pero no se puede negar que la situación es insostenible para el país”, consideró el empresario, que llama a “detener la persecución” en el polémico artículo que ha sido muy comentado en las últimas horas.

 A continuación, el texto en cuestión:

Con la violencia en ascenso, la situación en Venezuela ha alcanzado un punto insostenible al cual no podemos ser ajenos. Más allá de cualquier ideología, el país exige una reconfiguración y toma de decisiones inmediata, que nos permita definir el rumbo que Venezuela necesita tomar para encontrar –de mutuo acuerdo–, la senda de la paz, la reconciliación y el crecimiento.

Desgraciadamente, hoy la intolerancia y la desconfianza, así como el ánimo de confrontación visto en nuestras calles, parecen reinar en el país. La reciente advertencia por parte de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (CONATEL) a proveedores de Internet para bloquear los sitios web que “agredan al pueblo venezolano” y “causen desestabilización y zozobra” es una clara muestra de ello, al igual que la consideración de una posible restricción para el ingreso a redes sociales como Twitter y YouTube.

Ante este tipo de actitudes, la idea de sentar en la mesa a dos Venezuelas tan distantes parece lejana. No obstante, resolver los grandes problemas que hoy nos aquejan –criminalidad y violencia, desabastecimiento, un alto índice de inflación y una apremiante situación económica– requiere de la voluntad de todos. Se necesita una apertura en la que cada una de las partes reconozca los derechos de sus interlocutores, poniendo por encima de cualquier diferencia, esa gran coincidencia que nos une a todos los venezolanos: el amor y la lucha por nuestra patria.

Necesitamos comenzar un diálogo sincero, trabajar juntos en la construcción del país que todos deseamos: un país en el que todas las opiniones cuenten; en el que el respeto de los derechos humanos, los derechos de las minorías y la estabilidad no estén peleados. Un país de progreso en el que las madres de familia no necesiten hacer una larga fila para adquirir lo básico. Un país en el que la gente pueda caminar confiada por la calle. Un país en el que los jóvenes puedan alcanzar sus sueños. Un país en el que sus periodistas no tengan que jugarse la vida todos los días para hacer su trabajo, en el que la libertad de expresión y el oficio de la comunicación sean respetados. Un país en el que todos los venezolanos podamos expresarnos y ser escuchados.

Estamos en el momento justo para demostrar la madurez política de Venezuela y decidir la forma de resolver un conflicto que está afectando a todo el pueblo venezolano, no sólo al Gobierno o a la oposición. El nivel de polarización que ha alcanzado Venezuela merece ya la mediación externa de una figura que goce de credibilidad ante ambas partes: un árbitro que conozca y quiera a Venezuela y que comprenda la complejidad de su situación. Alguien que cuente con capacidad técnica para llamar a la reconciliación, con disposición para el diálogo y cuyo fin último sea la consecución de la paz y la unión entre todos los venezolanos.

En este contexto –tal como diversos personajes han propuesto ya– la intervención de una figura al margen de cualquier interés político, como la del Papa Francisco y la ecuánime cancillería del Vaticano, emergen como la opción más viable. Desde el recrudecimiento de las protestas en Venezuela, el sumo pontífice se ha mostrado especialmente preocupado por la violencia desatada y ha sido uno de los primeros en hacer un llamado “a la paz y la concordia” al pedir que “todo el pueblo venezolano, comenzando por los responsables políticos e institucionales, se una para favorecer la reconciliación nacional a través del perdón mutuo y el diálogo sincero, el respeto por la verdad y la justicia, capaces de hacer frente a cuestiones concretas para el bien común”. El Vaticano cuenta además con figuras como el cardenal Pietro Parolin, hoy secretario de Estado, que en su calidad de nuncio apostólico de Venezuela, tuvo la oportunidad de conocer de cerca nuestra situación y cuenta también con gran experiencia en materia de negociación internacional. La Conferencia Episcopal Venezolana tiene la confianza del país y podría tomar parte de este arbitraje y del establecimiento de un ambiente propicio para un diálogo sin exclusiones.

Se puede o no estar de acuerdo con lo propuesto hoy en Venezuela, es justo ese debate el que da fuerza a toda democracia. Lo que no podemos negar es lo insostenible de la situación que atraviesa hoy nuestro país, donde la protesta es un derecho como lo es en cualquier sociedad democrática; no obstante, debe poder hacerse sin violencia.

Si queremos encontrar la reconciliación, resulta indispensable el cese a la persecución; así como la investigación independiente y transparente de los fallecimientos ocurridos y las denuncias existentes sobre violaciones a los derechos humanos durante las protestas. La violencia –provenga de donde provenga– es totalmente reprobable.

Tal como ha sido la constante en las grandes transformaciones de América Latina, los jóvenes venezolanos han sido los primeros en alzar la mano, mostrando al mundo el espíritu de nuestra patria: echado pa’lante, decidido, valiente, que no se doblega. Se trata de jóvenes que entienden que el progreso también está ligado con el bienestar de los menos favorecidos; que son capaces de visualizar las consecuencias, a mediano y largo plazo, que trae consigo la carencia de certeza; y que pugnan por la reconstrucción del país.

Venezuela requiere de la unión de Gobierno, instituciones, partidos políticos y ciudadanos, de un debate constructivo que nos permita recuperar esa Venezuela de oportunidades, de progreso y de bienestar.

Hoy me duele mi Venezuela tan dividida, me duele el grado que han alcanzado nuestros desacuerdos. Me duele una Venezuela que sufre; pero confío en que el amor que los venezolanos sentimos por nuestra patria nos permitirá superar la intolerancia que ha dominado el escenario político en los últimos años, para dar paso al debate democrático y a la recuperación de la confianza en las instituciones. No podemos darnos el lujo de continuar divididos.

Si bien este pronunciamiento recibirá, estoy seguro, críticas de muchos; también estoy convencido de que si las partes se sientan a la mesa del diálogo –contando con una mediación externa como la del Vaticano–, mi país encontrará de mutuo acuerdo, la paz y la reconciliación que todos aspiramos.

Sus comentarios son valiosos

  • Gaudi Rodriguez

    Las mal llamadas redes sociales. Solo para los ricos..los pobres rojos en su mayoria de vaina tienen mensajitos de texto.

  • Pedro arde

    No le creo ni media palabra, este tipo no le importa el pais, sus actos solo buscan proteger su dinero……

  • Raul Kelly

    Desde mi punto de vista creo que todas las representaciones dipolmaticas exepto muy pocas como la de panama, son complices de lo que esta ocurriendo en el pais, porque de alguna manera callan y no se porque, no se si tienen intereses creados o que, pero lo que si les puedo decir, que lo que esta ocurriendo en el pais con el problema del desbastecimiento donde uno no consigue los productos escenciales como papel higienico, harinas, jabones, medicinas y otros, cosa que no ocurria con los gobiernos anteriores, no se si es porque los empresarios se estan yendo o acaparando situacion que no veo la razon ya que todo comerciante lo que quiere es vender.
    Creo que el gobierno anterior abra hechos cosas buenas y muchas malas como todo gobierno, pero es que ahora estamos peor que nunca y realmente yo particularmente creo que no puede haber un ” socialismo” bien entendido sin un capitalimo racional, si uno de los dos no esta el pais no funciona, es como tener una bateria de carro con un solo borne, no enciende.
    Ya el comunismo del anciano fidel en cuba no funciona en ninguna parte que los paises quieran prosperar, sino vean el modelo de China, el de Rusia con todos sus defectos, sean dado cuenta que el discurso que ahora tenemos en nuestro pais no les funciono, miren como esta Corea del Norte rica en armamento y rica en pobreza.
    Señores, el tener dinero no es malo, malo es no tenerlo, si a alguien no le gusto mi comentario, le pido mil disculpas pero ese es mi pensamiento. gracias

  • Rosa Beatriz

    Hay congruencia en el mensaje, sin embargo pregunto: Palabras huecas?? Digo x quien supuestamente las escribe

  • edgardo urbano

    Un saludo, gustavo. Muchos años sin verte, desde nuestra época en el San Ignacio. Me enteré recientemente que te hiciste ciudadano dominicano con lo cual no entiendo muy bien esa defensa a tu querida venezuela. Entiendo que hace ya décadas te convertiste en ciudadano del mundo y que tus relaciones y negocios internacionales son parte de tu vida diaria. Sabes bien aunque digas lo contrario, que el diálogo es imposible. No se puede dialogar con el odio y la mentira. Ni una señal positiva ha dado el Presidente Maduro, todo lo contrario. Además, de que sirvió aquella negociación o diálogo o como lo quieras llamar con Carter y Chávez? Creo que no sirvió de mucho. Tu sabes perfectamente como nos puedes ayudar, y no precisamente con artículos de prensa que repiten una y otra vez lo que tantos han dicho. Lucha como luchó tu padre a quién tanto conocí cuando acompañaba a papá a comprarle sus vehículos en Puente Hierro en D. Cisneros y Cia. No fuimos grandes amigos pero sí buenos amigos. Aunque no te graduaste con nosotros debes tener los recuerdos de nuestros compañeros como Ramón Eduardo Tello, Rafael Tomás Caldera, y tantos otros que sería largo enumerar. El colegio nos dió valores que estoy seguro que conservas. RECUERDA LO QUE MÁS ARRIBA TE DIJE: TU SABES COMO AYUDAR A VENEZUELA.

    Te recuerda, Edgardo Urbano

  • Mora

    Había entendido que te convertiste en cercano colaborador del gobierno de Hugo Chávez por que necesitabas un dinero extra para pagar las medicinas de tu progenitora, que equivocado estaba, tu dinero (No tu fortuna, a la que le pusiste precio) al parecer son unos millones de los verdes. No aclares que oscurece.