Huelga general en Argentina

Dos de las tres centrales sindicales bloquean los principales accesos a Buenos Aires

Las centrales sindicales CGT Azopardo, liderada por el referente sindical Hugo Moyano, y la CTA, de Pablo Micheli -opositora al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner-, iniciaron una protesta de 24 horas en toda  Argentina.

La movilización es para exigir el alza del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias que se aplica en los salarios, junto con el pago de los fondos de obras sociales, refiere el diario argentino Contraste.

La ciudad de Buenos Aires amaneció en pleno caos. Mientras que todos los accesos a la capital están bloqueados por los manifestantes y cientos de personas se vieron impedidas de concurrir a sus trabajos, hay líneas de trenes, subterráneos y autobuses que están interrumpidas.

Las calles  están cubiertas de basura, dado que los recolectores de residuos se adhirieron a la huelga. Tampoco hay dinero en los cajeros automáticos, los bancos permanecen cerrados y los diarios impresos no salieron por el paro de los camiones distribuidores. Las estaciones de servicio no disponen de combustibles.

Los líderes sindicales aseguran que la medida es “contundente”. Además de la capital argentina, hay más de 160 cortes de ruta en todo el país. Asimismo, la mayoría de los vuelos fueron cancelados.

La protesta encabezada por Moyano, ex aliado estratégico del Gobierno kirchnerista, sucede tan solo dos semanas después de la multitudinaria movilización organizada por los sectores medios de la sociedad, que exigieron mayor seguridad, el fin de la corrupción y el respeto de las libertades individuales.

Por su parte, el ministro del Interior, Florencio Randazzo, cuestionó las agresiones que sufrieron trabajadores y comercios que quisieron operar como lo hacen habitualmente.

Aseguró que la medida “no es en favor de los trabajadores” aunque aclaró que no van a “criminalizar la protesta”.

-“El paro afectó básicamente a la Capital Federal, en el resto del país es otro el panorama”, indicó.

Randazzo vinculó las protestas con “la prepotencia y el autoritarismo”, y aseguró que los piquetes “son la negación al paro, significa coartar la libertad de aquellos que quieren ir a trabajar”.

Además, el ministro afirmó que el paro “es político”, y que está “alejado de los trabajadores”. Así, recordó que el de Micheli y el de Moyano “son dos sectores que tradicionalmente estuvieron enfrentados, que hoy se unen a un sector de la patronal rural como el de Buzzi”. Esto es un paro político, va en el sentido contrario ya que afecta a los trabajadores”, subrayó.

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